Lengua materna, mía y ajena

"Mi patria es la lengua portuguesa" asegura Pessoa. Impactante manifiesto que expresa el amor a su lengua y la confianza en ella... Su lengua lo cobija. Pero la propia lengua no siempre cobija, más bien pocas veces si lo pensamos con honestidad. Jacques Derrida afirma que "la única lengua que hablo no es la mía", la única lengua que hablo me es ajena y a la vez me marca y me hace quien soy….
Soy hablada por el lenguaje que primero es del Otro y he recibido. La lengua habita cada uno de los rincones de mi cuerpo y de mi ser, pero no es mía. Pero es a ella a la que vuelvo siempre, una y otra vez, como si fuera mi casa. Amparada o no, espero de ella algún sentido y solo de ella lo obtengo de vez en cuando. Mi intimidad está tejida de sus cifras. Es esa ajena lengua la que ha conquistado los silencios de mi carne y marcándola ha producido sentidos y sinsentidos, cantos armoniosos y otros más aterradores silencios…
Soy hablada por el lenguaje que primero es del Otro y he recibido. La lengua habita cada uno de los rincones de mi cuerpo y de mi ser, pero no es mía. Pero es a ella a la que vuelvo siempre, una y otra vez, como si fuera mi casa. Amparada o no, espero de ella algún sentido y solo de ella lo obtengo de vez en cuando. Mi intimidad está tejida de sus cifras. Es esa ajena lengua la que ha conquistado los silencios de mi carne y marcándola ha producido sentidos y sinsentidos, cantos armoniosos y otros más aterradores silencios…
La lengua, mi patria que es muelle y me expulsa, mi casa que ampara y se derrumba, mi intimidad que a veces deviene ominosa ajenidad. Paradoja de la lengua materna. Marca de lo extraño en lo más mío de mi ser. Alienación que me constituye… ¿Pero cómo escribir lo singular con lo absolutamente ajeno que me es la lengua?
Lengua mía y extraña que me habita, me abre una intimidad posible y me permite poblar diferentes mundos variopintos… Probablemente, ésta es la verdadera “experiencia de lo extranjero”, experiencia de ajenidad radical que me separa y une a los otros seres humanos… Quizá solo después de esta experiencia se esté en condiciones de descubrir la novedad y la belleza del mundo y de los múltiples otros; también de escribir algo realmente singular con lo único que tengo, mi lengua, aunque me sea lo más ajeno.
imagen: tower of Babel, Brueghel
Etiquetas: reflexiones filosóficas - lenguaje


